Sobre mi



   Mi norma es la claridad y la precisión. Mis palabras son afiladas como un arma. Tan pronto despiertan la carcajada más espontánea como conmueven con su patetismo, tan pronto rematan como una espada o diseccionan como un bisturí como llegan al corazón de una punzada certera.

   Nací en abril de 1965 en La Campaneta, una pedanía de Orihuela (Comunidad Valenciana), de padres agricultores. Estudié en la Universidad de Murcia la especialidad de Filología Hispánica. Por problemas de fobia social y salud mental, hube de dedicarme a compartir con mi padre las tareas agrícolas del negocio familiar a la salida de la universidad y durante más de 20 años. Aunque siempre había escrito relatos, tras la muerte de mi padre, experimenté de modo imperioso el impulso espiritual de compartir el producto de mi creatividad con los demás a la vez que de abrir mi corazón al afecto y la solidaridad con mis semejantes. Para ambos propósitos, encontré en internet una herramienta inigualable e imprescindible. En 2010 me compré mi primer ordenador y desde febrero de 2011 publico relatos y poemas en mis blogs y en múltiples plataformas de la red. Mi norma estilística es que, si lo que escribo es confuso, mejor que sea por la naturaleza del tema en sí que por mi culpa y mi ley moral es la generosidad por encima de todo.

   Yo nací en medio de una dictadura y tuve unos profesores autoritarios y bastante incompetentes y hasta histéricos en la mayoría de los casos. Además, tuve una adolescencia traumática porque no me dejaban mis padres la suficiente independencia como para salir con amigos los fines de semana y me sentía oprimido y obligado a vivir una vida de niño con un cuerpo de hombre. Por estas y algunas otras causas, yo amo la libertad por encima de todo y si no la amo por encima del amor es porque sé que amor sin libertad no es amor.

     Esa libertad que yo amo tanto la considero imprescindible herramienta de un artista, como es mi caso. Por eso yo considero el arte como algo que no se debe criticar porque es un ejercicio absoluto de libertad y no hay reglas o criterios que se le puedan imponer al artista, que siempre compone su obra de arte desde su individualidad más única e irrepetible. Los comentarios que yo agradezco son únicamente aquellos favorables, no por orgullo sino porque me producen la satisfacción de saber que mi escrito ha llegado a donde tiene que llegar la obra de arte: al corazón. De hecho, si el elogio es hacia la corrección formal de mi obra, en cambio, ya me repatea bastante porque me digo: este sujeto es de los que quieren que todo lo que se escribe se escriba del mismo modo obligatoriamente pero al corazón no le he conseguido llegar.

     El caballero por la república italiana por la poesía Silvano Bortolazzi me ha nombrado gastaldo de la Unión Mundial de Poetas fundada por él, director internacional de esa unión, nivel 20 de veinticinco y presidente de la Unión Mundial de Poetas, España.











    

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